Edwin Vásquez Cam debe su primera participación en un
concurso de tiro de envergadura a una mentira piadosa. En 1938, con tan solo 16
años de edad, compitió en la Copa Bolivia. Lo curioso es que participó
reemplazando a su padre sin que este supiera nada del asunto.
La cosa sucedió así. Don Gonzalo Vásquez había sido
inscrito para la edición de la Copa Bolivia de ese año, pero, por hallarse en
Bogotá representando a nuestro país en los I Juegos Deportivos Bolivarianos,
tuvo que dejar su puesto vacante. Enterado de esto, el joven Edwin, sin
comentarlo con nadie, solicitó a los dirigentes del Club Internacional Revólver
el derecho de reemplazar a su padre. Para convencerlos, señaló que a fin de
cuentas don Gonzalo ya estaba inscrito y que él contaba con su autorización. Mentira.
Don Gonzalo no sabía nada de las intenciones de su hijo. Sin embargo, los
dirigentes del club creyeron en el muchacho y lo dejaron participar sin mayor
trámite. El resultado fue sorprendente: Edwin, con sus dieciséis años y su
mentira a cuestas, empató en el primer lugar con Orlando Arenas.
Cuando el muchacho llegó a casa después de la
competencia, escribió inmediatamente una carta a don Gonzalo. En ella, le
contaba todo lo que había sucedido y le pedía disculpas por haber actuado sin
su consentimiento. La frase que remató la misiva fue, sin embargo, de una gran
audacia: “Lo que me satisface es no haberte hecho quedar mal”.
Esta y otras historias de los inicios de nuestro
campeón aparecerán en el documental Héroe Olímpico. La hazaña de Edwin Vásquez
Cam.
No hay comentarios:
Publicar un comentario